Apercepción trascendental (escrito provisional)
3 07 2008El objetivo de este informe es explicar lo que Kant entiende por apercepción trascendental y así mismo entender la importancia de ésta en el contexto de la deducción trascendental (que se encarga de la justificación de los conceptos puros o categorías del entendimiento). Para este fin, tendré que aludir a la problemática que la enmarca, lo cual nos permitirá entender a cabalidad la importancia de ésta. Para ello, me gustaría comenzar con la siguiente cita:
“La receptividad sólo puede hacer posibles los conocimientos si va ligada a la espontaneidad”[1]
Por un lado, tenemos a la sensibilidad que es pura receptividad. Es por ésta que se nos dan los fenómenos bajo las formas espacio y tiempo (condiciones de posibilidad de la sensibilidad). Así mismo, es por ésta en la que se nos da la multiplicidad fenoménica. Por otro lado, tenemos al entendimiento, el cual, al contrario de la sensibilidad, es pura espontaneidad (es acción de, que se da en la unidad originaria de la apercepción). Es en éste donde se dan los conceptos puros (categorías del entendimiento), que a fin de cuentas, serán condición de posibilidad de toda experiencia. Así mismo, es en el entendimiento donde se da la unidad de toda la multiplicidad fenoménica aportada por la sensibilidad.
Ahora, este proceso que hace posibles los conocimientos unificando bajo las categorías la multiplicidad de los fenómenos dados en la sensibilidad, no es algo que Kant tome a la ligera, es algo en lo que se debe profundizar. Será en el espacio medio entre sensibilidad y entendimiento que este filosofo debe calar hondo, ya que el paso que liga a la receptividad y espontaneidad no es evidente. Por tanto, y ligado a lo que nos interesa para explicar la apercepción trascendental, el problema que se debe tratar es cómo se logra la unidad de lo múltiple en conceptos universales que son posibles gracias a la multiplicidad de particularidades dadas en al sensibilidad en tanto esta es receptiva. Acá hay una cuestión importante, ya que esto, en último termino, es posible mediante la acción unificadora que se da en la unidad originaria de la apercepción, y más propiamente, en la correlación entre la apercepción y el objeto en general = x.
El paso que dará Kant será el siguiente: De forma primaria tenemos un porto ordenamiento de los fenómenos al cual Kant llamará sinapsis. Este ordenamiento es la forma básica dada en la condición necesaria de la sensibilidad espacio-tiempo. Posterior a esto, hay una síntesis que Kant identificará a través de tres partes: la aprehensión de las representaciones, la reproducción de las representaciones y el reconocimiento de las representaciones en el concepto. Es a esto a lo que llamará triple síntesis. Esta síntesis triple será lo fundamental a la hora de abordar la problemática de la ligazón que existe entre la sensibilidad y la espontaneidad.
Ahora, en palabras breves (ya que no es la temática de este informe) ¿cómo se da la triple síntesis? Para comenzar esta explicación hay que destacar que esta síntesis no se da en un orden esquemático[2] tal como se nos presentaría cronológicamente, más bien, se manifiesta espontáneamente de forma unitaria en nuestra unidad de conciencia. Lo que si, es bueno presentarla de tal manera (esquemáticamente) para entender ciertas diferencias relevantes que nos ayudarán a entender lo que más adelante veremos por apercepción y que levemente hemos nombrado con términos como “unidad de conciencia”.
Entonces, con fines pedagógicos, intentaré presentar esta síntesis triple que será el paso entre lo receptivo y el espontáneo. En primer lugar tenemos la aprehensión de las representaciones, que vendría siendo la aprehensión de los fenómenos dados en una cierta cantidad, es decir, la aprehensión de una cantidad de fenómenos determinados en un instante. En segundo lugar, tenemos a la reproducción de las representaciones, momento que se da inseparablemente de la aprehensión, y que en estricto rigor es parte de la misma. Es en este momento en el cual se le da permanencia temporal al fenómeno aprehendido, es decir, se reproduce y hace que éste no desaparezca en la aparente sucesión de instantes. Es importante destacar que estos dos momentos, aprehensión y reproducción, se dan de manera inseparables y tienen que ver más que con la imaginación que con el entendimiento. La imaginación será el punto medio entre sensibilidad y entendimiento.
Ahora, para nuestro fin, es decir, la apercepción trascendental, tendremos que fijar nuestra atención en la síntesis del reconocimiento en el concepto, la cual pertenece más propiamente al entendimiento, y que, por un acto espontáneo de enlace de las representaciones, las unifica y les da una unidad objetiva en el concepto bajo la ya nombrada unidad originaria de la apercepción. Más claramente, esto último se trata de la acción del entendimiento que identifica el objeto o más bien lo constituye. Esta objetivación se hace bajo la estructura yo pienso (la misma apercepción) como acción que juzga, enlaza o identifica.
Con todo esto dicho, nos estamos ya metiendo en el tema que nos incumbe: la apercepción trascendental. Por ello, introduciré una cita que nos ayudará a entender el proceso de síntesis ya explicado anteriormente de forma breve, para así, ligarlo a esta misma unidad originaria de la apercepción que trataremos unas líneas más adelante. La cita es de Roberto Torretti, y está en su libro “Manuel Kant, Estudio Sobre Los Fundamentos De La Filosofía Crítica” en el capítulo dedicado a la triple síntesis. Ésta dice:
“La síntesis aprehensiva sólo es posible unida a la síntesis reproductiva y ésta sería en vano sin el reconocimiento de que lo actualmente representado es lo mismo dado anteriormente y reproducido; pero dicho reconocimiento implica por cierto la conciencia de la identidad de la actividad que recogió lo dado, y ahora lo reproduce, la autoconciencia de la síntesis como tal”
Con todo esto dicho ¿qué es la apercepción? ¿Y como nos podemos acercar a ella? Cuando Kant nos habla de la apercepción, se esta refiriendo a lo que en último termino es la condición de posibilidad de toda experiencia, incluso de las intuiciones puras. Tenemos que entender la apercepción trascendental como esta unidad en la conciencia de la mismidad que posibilita la síntesis; es la autoconciencia del proceso sintético del entendimiento. Esta se definirá como: unidad de conciencia (ya lo he dicho antes), conciencia pura, autoconciencia, condición trascendental y necesaria de la unidad de lo diverso, condición originaria de la unidad.
Ahora, todo esto parece muy difuso y pareciera que realmente no se ha dicho algo notoriamente claro acerca de la apercepción, por tanto, hay que intentar aproximarnos más a ella.
Sabemos que tenemos una multiplicidad fenoménica a la cual unificamos en la síntesis a través de sus procesos guiados por lo que es la imaginación y el entendimiento. Quiero que nos centremos en lo que propiamente es del entendimiento: el reconocimiento en el concepto. Es acá donde el entendimiento, en tanto espontáneo, opera activamente por medio del juicio, objetivando o identificando la multiplicidad fenoménica ya aprehendida y reproducida bajo la unidad. Para que esta objetivación sea posible, es necesario como condición de posibilidad que estén operando los conceptos puros o categorías del entendimiento. Ahora ¿cómo se da esto que pareciera ser por arte de magia? Lo que tenemos que preguntarnos es ¿dónde se da esta objetivación que pareciera estar en el aire? Es acá donde diremos que tiene que haber una unidad originaria donde se de la actividad que enlaza las representaciones y les confiere una unidad en el concepto, y que en último término, constituye al objeto en general. Tiene que haber una estructura inmediata activa que sea condición de posibilidad de toda síntesis, y en estricto rigor, de todo conocimiento. Una unidad que sea dónde se produce la acción misma. Esta unidad y condición necesaria de toda experiencia es la conciencia de si o autoconciencia, es el “yo pienso”, “yo enlazo”, “yo juzgo”, etc.
El “yo pienso” será el que acompaña a todas las representaciones, pues “de lo contrario algo sería representado en mí que no podría ser pensado, y ello equivale a decir que la representación sería imposible o cuando menos que no sería nada para mí”[3]. En último termino, es esta unidad básica la que representa y contiene dentro de si toda la revolución copernicana planteada por Kant, donde el sujeto pone la forma y la acción de cómo conocemos. Así, con todo esto dicho, hay que decir que la apercepción trascendental es condición de posibilidad de todo objeto en general = x, en tanto es la responsable, al ser autoconciencia, al ser un “yo” donde se gesta cualquier acción de conocimiento, de conferir la unidad a éste por medio de la misma acción objetivante que se articula bajo las categorías del entendimiento. Cabe destacar que cuando me refiero a objeto en general =x, me refiero a todo objeto de conocimiento, no a una cosa en sí.
Con esto dicho ya tenemos algo, pero aún falta, ya que este sólo es el primer paso para entender lo que es apercepción. Nos que da aún profundizar algo más: la correlación entre apercepción y objeto en general = x y en las categorías. Ante esto hay que decir lo siguiente, las categorías, que son condición de posibilidad de todo objeto en general = x, son la forma en que la unidad de conciencia de la apercepción actúa sobre el mismo objeto en general = x constituyéndolo. Es decir, la autoconciencia es inseparable de las categorías en tanto éstas son la forma en la que la apercepción actúa, pero así mismo, el “yo pienso” también es condición necesaria de las mismas categorías. La acción objetivadora necesariamente se da a través de éstas y en la unidad originaria.
Creo que nuevamente esto queda algo difuso, por tanto, pasaré a explicar la correlación a la que me referí antes, lo cual nos aclarará muchas cosas. Lo primero que hay que entender en la relación del “yo pienso” y el objeto en general=x, son ciertas distinciones que nos acararán el panorama. En cuanto al objeto en general, hay que decir que este se mueve en el plano fenoménico, y que no trata por ningún motivo de un objeto en sí o trascendente[4] a nosotros. Es el objeto constituido gracias a la acción de la apercepción con las categorías operando. En cuanto a la apercepción, hay que decir que es lo que ya hemos explicado anteriormente, y que en resumidas cuentas, es esa condición que permite la constitución del objeto en general. Así mismo, ésta tampoco sería posible sin el objeto trascendental, en tanto es acción sobre éste.
Creo que de apoco nos vamos aproximando a entender esto. La relación sujeto/objeto en Kant es sumamente peculiar, ya que si bien, entendemos que el objeto de conocimiento es el objeto que el mismo sujeto de alguna manera constituye, también habría que entender que no es tan simple como decir que el sujeto crea al objeto según sus condiciones de posibilidad a priori, y que esto no es exactamente así. Hay que poner un fuerte énfasis en que, según Kant, lo importante no se juega solamente en lo que el sujeto ponga al conocer, sino que en la correlación activa entre el sujeto y el objeto (objeto en general=x) entendido kantianamente. Ahora ¿cómo explico esto? Podemos decir que esta unidad originaria, la apercepción, que las haría de sujeto trascendental, es condición de posibilidad del objeto en general, en tanto ésta actúa constituyendo al objeto según las categorías operantes. Hasta esto estaríamos de acuerdo. Pues bien, con esto dicho es pertinente decir que, para que esto sea posible, también tiene que haber algo dado que permita la acción del “yo pienso”, y que en último término también sea condición de éste, en tanto éste es pura acción y nada de sustancia al contrario de lo que uno podría entender según el pensamiento cartesiano.
De este modo, se hace evidente que para Kant lo realmente importante en la relación entre el sujeto trascendental y el objeto trascendental, es la relación activa que existe entre ambos, la cual, como una unidad posibilitada en la autoconciencia de la acción misma de conocimiento, permite que se de el conocimiento y la constitución de el objeto en general.
[1] KANT, I. Crítica de la Razón Pura, Ed. Taurus. Pedro Ribas, traductor. Págs. 130-131.
[2] Uso el término esquemático de forma coloquial, ya que no intento referir al esquematismo kantiano.
[3] KANT, I. Crítica de la Razón Pura, Ed. Taurus. Pedro Ribas, traductor. Págs. 153-154.
[4] El trascendente que usé no es referido a lo Trascendental en sentido kantiano, más bien es acuñado para referirse a la oposición de inmanente.
Comentarios : Sin Comentarios »
Categorías : Escritos
